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Friday, August 17, 2007

El filosofo del metro dice:

El carril izquierdo
es para rebasar.
Prohibido estacionarse


Reflexiones sobre el Congreso del PRD

Roberto Fuentes Vivar

El décimo congreso del Partido de la Revolución Democrática representa sin duda uno de los eventos más importantes para el país en estos momentos, pues está en juego el futuro de la izquierda en México.
Las discusiones que se mantengan y los acuerdos que emanen de ellas, serán definitivamente un parteaguas para lo que resta del presente sexenio y quizá para definir el futuro de México en un lapso de mayor plazo.
En años recientes, el partido ha tenido varios logros. El principal es sin duda que bajo el liderazgo único de Andrés Manuel López Obrador, logró obtener una cantidad de sufragios cuyo número exacto nunca se sabrá por la cerrazón de los organismos electorales a que se contara voto por voto, aunque oficialmente el PRD se colocó como segunda fuerza electoral.
Paralelamente ha tenido muchos desaciertos. Uno de ellos es que existen al interior decenas de grupos, sectas o tribus que luchan de manera permanente por cuotas de poder, aún a costa de los intereses propios del partido.
Otro de los errores es que se han realizado alianzas electorales con personajes diametralmente opuestos a su ideario político, lo que ha significado una pérdida de credibilidad a los ojos de muchos militantes y simpatizantes. Incluso en estas alianzas se han sacrificado en muchas ocasiones a personajes que han dado su vida a la izquierda mexicana.
Concretamente, una de las decisiones que debe enfrentarse en este congreso es si el partido está dispuesto a negociar con un poder ejecutivo que el mismo partido considera ilegítimo o si definitivamente se mantiene al margen de cualquier negociación legislativa.
En este sentido, lo que se encuentra a discusión es el liderazgo moral de Andrés Manuel López Obrador, quien insiste en no negociar, mientras que muchos militantes, gobernadores, legisladores y alcaldes están dispuestos a aceptar a Felipe Calderón como presidente.
Sobre este punto, lo más probable es que los documentos que emanen del Congreso contengan los elementos necesarios para que ideológicamente se rechace cualquier intento de reformas estructurales como las proponen el PRI y el PAN. De la forma en que se resuelva este asunto dependerá en mucho el papel de la izquierda mexicana, pues puede ser una oposición con un sustento social real sin llegar a la beligerancia.
Desgraciadamente, a nivel interno el PRD se encuentra inmerso en una lucha de tribus que según muchos analistas lo mantienen secuestrado a merced de los intereses de grupos de poder muchas veces corporativistas.
A través de la historia del mundo, la izquierda ha sido generadora de ideas y de luces. En México, la lucha de grupos internos del PRD ha opacado las ideas y las luces, sacrificando a la inteligencia por el favoritismo.
Así como hace un siglo los pensadores mexicanos colocaron el ideario de la Revolución a la vanguardia del mundo, si en México queremos una izquierda real y fuerte, con el apoyo social que le dio el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, es necesario terminar con las prácticas clientelares y pensar en que la izquierda del nuevo siglo no pertenece ni a grupos ni a caudillos, sino a una sociedad nacionalista con principios sociales. Como dice el filósofo del metro: No estorbe, use el carril izquierdo solo para rebasar.

*Comentario para Radio Educación/ 17 de agosto 2007

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