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Friday, December 09, 2011

El filósofo del metro dice:

Un estadísta mejora
las estadísticas


La soledad del séptimo
año se adelantó un ciclo


Roberto Fuentes Vivar*

Esta primera semana del último año de gobierno de Felipe Calderón ha servido para que se quite la venda que mantenía en los ojos y que le impedía ver la realidad. Es como si se hubiera destapado una cloaca y comenzaran a emanar libremente todos los malos olores.
El llamado “fuego amigo” ha sido el protagonista principal de ese último episodio de una presidencia que inició desprestigiada por la turbiedad de los resultados electorales oficiales y que concluirá desprestigiada tanto nacional como internacionalmente.
Seguramente, desde Los Pinos, Calderón esperaba que los mexicanos en el exterior reconocieran la conducción que ha hecho del país y concretamente los mexicanos que se encuentran al frente de organismos internacionales.
Pero no fue así. En menos de una semana la mexicana Alicia Bárcena, actual dirigente de la Comisión Económica para America Latina (la CEPAL), presentó el informe de la pobreza en el subcontinente y el resultado no fue nada favorecedor para Felipe Calderón, pues quedó demostrado que en todos loa países del área la pobreza se redujo excepto en México y en Honduras, lo cual pone en entredicho el modelo económico mexicano que fue alabado –en esos mismos días- por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en su visita a México.
Pero apenas se colocaba Calderón la estrellita de buena conducta del FMI, cuando otro mexicano dirigente de organismo internacional, José Angel Gurría –el angel de la dependencia- también abonó contra el modelo mexicano, al señalar que nuestro país ocupa el segundo lugar en desigualdades sociales, dentro de las naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
La ira de Calderón llegó a tal grado que inmediatamente llamó a su equipo económico para intentar desmentir las estadísticas de la OCDE y de la CEPAL. Y ahí estaba el secretario de Hacienda José Antonio Meade o Mead, así con acento irlandés, tratando de decir que no eran ciertas las afirmaciones, cuando el fuego amigo hizo nuevamente acto de presencia.
Resulta que dos de los aspirantes panistas a la presidencia de la República -ambos exsecretario de Desarrollo Social y ambos en parte corresponsables del aumento en la pobreza y la desigualdad social-, Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota retomaron las estadísticas de la OCDE y la CEPAL para arrojarse culpas con fines electorales o preelectorales, más bien dicho.
En síntesis, resulta que en efecto, México es un país más pobre y con más desigualdad social que hace cinco años. Para colmo, el propio Felipe Calderón personalmente entró al ring de la batalla electoral, al cuestionar los resultados de los comicios en Michoacán y asegurar que el crimen organizado ha penetrado en el sistema electoral. Nuevamente, se quedó sólo pues hasta uno de sus principales aliados, el PRI, ahora ya está en contra de él. Incluso el todavía precandidato priista, Enrique Peña Nieto, también ya se manifiesta contrario al pensamiento emanado de Los Pinos. Como si fuera un afán de autodestrucción, al afirmar que el crimen organizado ha penetrado el sistema electoral, el propio Calderón reconoce indirectamente el fracaso de su guerra, por la cual ha descuidado la economía y la política social.
En Fin, en esta primer semana, Calderón ha demostrado que se encuentra sólo, que las estadísticas sociales están peor que nunca y que su lucha contra el crimen es un fracaso. Como dice el filósofo del metro, La soledad del séptimo año se adelantó un ciclo.
*Comentario para Radio Educación/9 de diciembre de 2011

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