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Friday, August 21, 2015

El filósofo del metro dice:

Lo que no
se aclara,
se oscurece

Es la economía, idiotas

Roberto Fuentes Vivar*


En 1992, durante su campaña electoral, Bill Clinton, utilizó contra su contrincante George Bush padre, la frase “es la economía, estúpido”. La frase que después se ha convertido en “es la economía idiotas”, fue ideada por el estratega James Carville y llevó a la victoria Clinton, porque atendía a la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas.

Hoy, 13 años más tarde hay que repetir la frase para que lo entiendan los neoliberales internacionales y sobre todo los mexicanos. Es la economía, idiotas.

Y los hechos lo refrendan. Hoy el peso siguió perdiendo terreno ante el dólar, a pesar de todas las inyecciones de reservas que se ha llevado, más de 10 millones de dólares, en dos meses, lo que significa la mayor caída de reservas en ese lapso en la historia de México, mayor a la de 1982 y 1994.

Ayer el Instituto Nacional de Estadística y geografía, dio a conocer que en el segundo trimestre del año el producto interno bruto creció 2.2 por ciento con respecto al año anterior y 0.5 por ciento con respecto al primer trimestre.

La cifra fue tan baja que inmediatamente la propia secretaría de Hacienda, como lo había hecho el Banco de México, una semana antes, decidió recortar su pronóstico de crecimiento, a una cifra entre 2.0 y 2.8 por ciento, mientras que el banco central lo redujo a un rango de entre 1.7 y 2.5 por ciento anual.

Por el lado contrario y para tratar de contrarrestar la información negativa, la secretaría de Economía dio a conocer que la inversión extranjera directa durante el segundo trimestre llegó a más de 5,000 millones de dólares, la más alta de la historia, con un crecimiento de 135 por ciento con respecto al año anterior.

Sin embargo, hace falta conocer el informe de la balanza de pagos del Banco de México, para saber exactamente cuánto dinero salió del país en ese periodo. Me atrevo a decir que fue superior a los cinco mil millones de pesos de fuga de capital, depósitos en el exterior e inversión de mexicanos en el exterior. Incluso la balanza comercial registró en el primer semestre del año un déficit de más de cuatro mil millones de dólares.

Ante todos estos datos, hay que repetir la frase de Clinton, para que los neoliberales mexicanos se den cuenta de que el grave problema de nuestro país es una economía que se está cayendo a pedacitos.

Quizá por la mala economía, la imagen de Enrique Peña Nieto sigue cayendo según diversas encuestas y aquí vale la pena mencionar un sondeo específico que hizo la empresa Ipsos entre periodistas de América Latina.

En ella se indica que sólo 20 por ciento de los periodistas aprueba el gobierno de Enrique Peña Nieto y únicamente 6% considera que va en serio su lucha contra la corrupción. Los niveles de popularidad del gobierno mexicano entre periodistas se encuentran en el segundo peor lugar de América Latina solamente superado por Nicolás Maduro en Venezuela.

Lamentablemente, según muchos analistas todavía falta lo peor que va a venir en septiembre cuando en Estados Unidos aumenten las tasas de referencia y, como consecuencia, se agrave la fuga de capitales, se aumente la deuda externa y se incremente el problema social que significa para las familias caer en cartera vencida por las altas tasas de interés.

Hasta el momento, toda la culpa del desastre económico se ha cargado contra las llamadas turbulencias internacionales, es decir la crisis griega primero, la de China después, la incertidumbre por las tasas estadounidenses.

Pero qué va a pasar cuando ya no puedan culpar al exterior de los males de nuestra economía. Por eso, hay que repetirlo con todas sus palabras “es la economía, idiotas”. Como dice el filósofo del metro: en economía, lo que no se aclara se oscurece.
 
*Comentario para Radio Educación/ 21 de agosto de 2015

 

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