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Friday, January 19, 2018

El filósofo del metro dice:

Nada crea más descontento
que los pecios en aumento

Malestar generalizado por
aumentos en luz y gasolina

Roberto Fuentes Vivar*

Estamos viviendo uno de los inicios de año más preocupantes de los últimos 20 años, porque se presenta una inflación que parece haber rebasado a las autoridades del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda.
Lamentablemente, esta inflación no es reconocida por el gobierno. Lo más grave es que son precisamente las tarifas de servicios públicos los que más han crecido en lo que va de este año y los cuales tienen una alta incidencia en todos los precios al consumidor. Por eso incluso alguna información es desmentida oficialmente, pero existen suficientes elementos para poder respaldar que sí hay alzas y que son injustificadas.
Concretamente existen dos casos. Uno de ellos es el del gasolinazo. Las autoridades se han encargado, desde el primero de enero en tratar de desmentir que hubo un aumento en el precio de la gasolina. Sin embargo, nada más hay que recorrer las gasolineras para observar que la magna se ubica casi en 18 pesos. Incluso el organismo internacional “Global Prices” en un análisis indica que el promedio de las gasolinas mexicanas era de 17.88 pesos el primero de enero y subió al 15 de enero a 18.58, lo que indica que definitivamente sí hay un gasolinazo a principios de 2018.
El otro caso es el de la luz eléctrica. Durante octubre y noviembre denuncié aquí que la Comisión Federal de Electricidad había aumentado el precio del servicio doméstico hasta en más de mil por ciento, debido a que los nuevos medidores -que nadie más que el empresario mexiquense Jorge Peralta y políticos saben cómo funcionan- estaban arrojando recibos con aumentos desproporcionados. Incluso, señalé la posibilidad de que las mentes suspicaces pensaran algún dinero extra de esos cobros pudiera ser usado para fines electorales, debido que el director de la CFE, Francisco Hernández, es un funcionario incondicional del actual presidente del PRI, Enrique Ochoa.
El resultado de ese tipo de denuncias fue que la Comisión Federal de Competencia Económica inició una investigación sobre el monopolio de los medidores, concretamente contra la empresa IUSA de Peralta –personaje del gripo Atlacomulco-. Por cierto esta empresa ha sido investigada y denunciada por posible corrupción por organismos como Mexicanos contra la Corrupción por sus contratos precisamente con la CFE.
Pues ahora, resulta que también los empresarios están descontentos con el gobierno por los aumentos en las tarifas eléctricas. Ayer, por separado, Manuel Herrera Vega, dirigente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), y Enrique Solana Sentíes, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), señalaron que en un mes las alzas fueron de entre 20 y 150 por ciento para la industria y de entre 100 hasta 400 por ciento para el sector terciario de la economía.
Dijeron que los incrementos comenzaron a partir de la modificación a la metodología para la determinación de las tarifas eléctricas aprobada en noviembre, por lo cual exigieron a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) que revise estos criterios. Desde luego, tanto esta comisión y la CFE dijeron que es “absolutamente falso” que las tarifas eléctricas registren aumentos generalizados.
Lo interesante de que sean estos dos organismos privados los que levanten la voz –de una manera simultánea- es que las dos confederaciones son las que afilian a la mayor parte de los empresarios mexicanos y en ambos casos habían sido aliados del gobierno de Enrique Peña Nieto. Desde luego no hay que descartar la idea de que industriales y comerciantes protesten es para justificar sus propios aumentos de precios.
Otro punto que hay que mencionar es que los precios de la gasolina y la luz eléctrica, están enmarcados en la reforma energética aprobada en este sexenio. Hay que recordar que en la promoción de esta reforma nos prometieron a los mexicanos que iban a bajar las tarifas. Si se analiza este punto hay una conclusión lógica: que la reforma energética ha fracasado.
Pero también hay un punto que vale la pena reiterar y es la suspicacia de que los aumentos, sobre todo el de la luz, pueden significar una captación adicional de recursos que pudieran ser utilizados con fines electorales. Ojalá me equivoque, pero, como dice el filósofo del metro: Nada crea más descontento que los precios en aumento.

 *Comentario para Radio Educación/ 19 de enero de 2018

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