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Friday, December 04, 2009

El filósofo del metro dice:

Modernidad es pasar
de peones acasillados a
esclavos elegidos de Dios

Desmantelan un centro, no
una red de trata de personas

Roberto Fuentes Vivar*


La procuraduría capitalina informó ayer que fue desmantelada una red de trata de personas, al liberar a 107 ciudadanos que estaban hacinados en calidad de esclavos en un supuesto centro antialcohólico de Iztapalapa.
En principio, me atrevo a aventurar una hipótesis. No se trata del desmantelamiento de una red, pues si bien se detuvieron a 23 personas que custodiaban a estos mexicanos esclavizados, es posible que la red a la que pertenecen esté muy lejos de ser siquiera detectada.
Pero nada más el hecho de haber inhabilitado este centro, me hace recordar las condiciones infrahumanas que narraba hace ya 103 años John Kenneth Turner en su México Bárbaro y cuya descripción escandalizó al mundo o la forma en que en la novela La Caverna, José Saramago describe la forma de vida de trabajadores de los centros comerciales..
Fuera de cuestiones imaginarias, el asunto tiene muchas aristas que deben ser investigadas a fondo si se quiere realmente desmantelar una red, pues así como ese centro puede haber muchos otros en todo el país operados con la complacencia de algunas autoridades nacionales y estatales.
Por eso, una de las primeras líneas de investigación debe ser la confirmación o negación, como lo revelan algunas declaraciones difundidas, de que estos esclavos iban a ser contratado por una tienda de autoservicios. ¿De qué tiendas hablan? ¿Cuál es la relación de estos contratantes con la red de trata de personas?
Otra línea de investigación que corresponde directamente a la secretaría de gobernación, es el elemento religioso que se incluye en esta trata de personas, pues el hospital “Los elegidos de Dios”, en donde fueron detenidos los custodios de estos mexicanos convertidos en esclavos, seguramente tiene algunos lazos nacionales y hasta extranjeros.
En este sentido–aunque en su página de internet los elegidos de Dios, se niega cualquier pertenencia a religión- muchas sectas viven y se expanden gracias al patrocinio de grandes cadenas de autoservicios o departamentales.
De hecho es muy fácil la hipótesis de un modus operando, pues hay tres elementos que en este caso están presentes: religión, alcoholismo y mano de obra gratuita
En este sentido, no es un secreto que en el campo mexicano, las sectas se han introducido en comunidades indígenas al tratar de curar el alcoholismo y con ello dominan a familias y pueblos enteros. En este caso, enviar a bebedores a la capital del país, como sucedió entre los liberados de Iztapalapa, que en una mayoría campesinos y muchos de ellos indígenas monolingües, puede ser por cuestiones religiosas asociadas a algún negocio incluso trasnacional de mano de obra gratuita.
En este sentido hay que preguntar e investigar cuántas maquilas con esclavos similares existen en todo el país, y cuyo material humano es provisto por organizaciones religiosas. En Chiapas, Oaxaca o el nortedel país seguramente muchas.
Pero quizá lo más importante para poder llegar a un verdadero desmantelamiento de una red es precisamente adónde se vende el producto del trabajo de estos esclavos o quiénes los contratan. Seguramente, si se investiga a fondo, habrá muchos nombres conocidos de tiendas departamentales y de autoservicio y también autoridades involucradas.
Como dice el filósofo del metro: Modernidad quiere decir pasar de peones acasillados a esclavos elegidos por Dios.

*Comentario para Radio Educación/4 de diciembre de 2009

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