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Friday, March 04, 2016

El filósofo del metro dice:

Sobrevivir, sucede hasta
en las mejores familias

La familia priista una que
puede festejar el domingo

Roberto Fuentes Vivar*


Este domingo se festeja el día de la Familia. Desde que se decretó hace 10 años que el primer domingo de marzo de cada año se celebraría este día, se trata de una fecha que definitivamente no cuaja ni siquiera con fines comerciales.

Pero eso sí hay muchos tipos de familias. En primer lugar, de acuerdo con el INEGI, 96.8 por ciento de los mexicanos vive en un hogar familiar.

Claro que en México hay de familias a familias. La familia priista por ejemplo es una de las más felices del país, aunque es odiada por el 80 por ciento de la población, como lo demuestran los resultados electorales, en los que sólo el 20 por ciento de los posibles votantes sufraga a favor de esa familia que a veces parece ser como las familias italianas de la mafia y se protegen entre sí. Ya ven nada más como extendieron sus tentáculos hasta España para apoyar al expresidente priista Humberto Moreira. Hoy esta familia va festejar por la noche su 87 aniversario, pero el jefe de familia,  Enrique Peña Nieto no va a asistir a la fiesta. De todas maneras, la familia priista a pesar de ser de las pocas que gozan de prebendas y canonjías se encuentra también dividida, pues el nombramiento de candidatos a gobernadores no ha dejado a todos satisfechos.

La familia panista es la que no sabe ni para dónde va, pues por una parte quiere emparentarse o unir los lazos familiares con otros partidos, mientras que muchos otros panistas prefieren seguir siendo una familia endogámica, porque las bodas con otros acaban en divorcio, como sucedió con su alianza con el Partido del Trabajo en Oaxaca.

La familia perredista está peor, pues se ofrece como novia despechada a ver quién le hace caso, pero casi nadie quiere unírsele, luego de que ha perdido todo su valor ideológico familiar y ancestral que le dieron origen. Incluso hasta la virginidad tan apreciada en las familias hace algunos años.

El caso de la familia Morena es muy probable que no puedan festejar el domingo, pues el jefe de familia, Andrés Manuel López Obrador, ya ha comenzado a sufrir las desavenencias y su hermano se pasó al PRI y se ha convertido en uno de los principales opositores al peje. Como dirían los clásicos. Todo queda en familia.

La familia empresarial tampoco tiene nada que festejar. Por una parte, hay miembros que están enterrando a sus muertos porque en lo que  va del sexenio, según el Sistema de Información Empresarial mexicano (SIEM) han tenido que cerrar sus puertas unas 70 mil empresas. Además hay otras 40 mil empresas que se encuentran en situación difícil y pueden quebrar porque la familia priista no les paga los que les debe y tienen que estar realizando el carrusel de 60, 90 0 180 vueltas a ver si en alguna les pagan.

También esta familia empresarial se adelgazó. De acuerdo con Forbes, casi todos los mexicanos redujeron su capital en el último año, además de que dos familias definitivamente salieron de la lista, la de los Vigil, dueños de Campos Hermanos y la de Max Michel Suberville, dueño de Liverpool, aunque otras dos familias levantaron su cabeza para aparecer entre las más ricas del mundo la de Achar que vendió su empresa Comex y la de Espinosa Abdala, quienes vendieron su farmacéutica Rimsa a la israelí Teva.

La familia sindicalista en vez de festejar está de pésame, pues de 55 millones de mexicanos que conforman la población económicamente activa, apenas hay menos de un millón 500 mil sindicalizados por lo que se trata de una familia en vías de extinción.

La familia neoliberal seguramente sí festejará porque según ellos la economía mexicana aguanta a pesar de todas las turbulencias extranjeras, aunque como vive fuera de México y fuera la realidad, seguramente lo festejará en otro país o en otro planeta, en el cual sí existe el México maravilloso.

Pero en términos generales la familia mexicana, como promedio, está fregada y no sabe cuándo podrá salir de la crisis. Uno de sus miembros acaba de ser despedido. Otro tiene cuatro meses buscando trabajo y el único que mantiene el hogar aguanta tres trabajos para poder solventar los gastos de la casa, mientras los niños definitivamente tienen que acostumbrarse a comer rebanadas de aire, aunque eso sí, enriquecido por la contaminación. En fin, el domingo es el día de la familia y como diría el filósofo del metro: sobrevivir sucede hasta en las mejores familias.
 
*Comentario para Radio Educación/ 4 de marzo de 2016

 

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