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Friday, February 17, 2017

El filósofo del metro dice

Dios los cría y
Peña los junta

Las mentiras acerca de 
promesas empresariales

Roberto Fuentes Vivar*

Ayer, en un rimbombante evento ante Enrique Peña Nieto, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, anunció que la iniciativa privada invertirá este año al menos tres billones y medio de pesos en capitales productivas como muestra de su compromiso con el país y trabajarán en una agenda con la que se logre aumentar la competitividad.
El evento, en el cual se festejaron los primeros 40 años del Consejo Coordinador Empresarial, fue un espaldarazo a Peña Nieto por parte de los comprometidos empresarios mexicanos. El propio evento en sí, da muchos elementos para el análisis.
En primer lugar, el anuncio de inversión por 3.5 billones de pesos resulta algo novedoso, pues es la primera vez que la llama cúpula de cúpulas de la iniciativa privada presenta sus expectativas o promesas de inversión para un año que recién comienza.
El año pasado el anuncio de inversión lo realizó el Consejo Mexicano de Hombres Negocios, que agrupa a los 40 empresarios más importantes del país. En ese momento este élite de élites anunció que invertirían  33 mil 500 millones de dólares durante 2016. En el evento ante Peña Nieto, se dijo que ese monto era 22 por ciento mayor que el de 2015.
Pero resulta que en 2015, este consejo de hombres de negocios había anunciado también una inversión para ese año del orden de 33 mil millones de dólares, algo así como 600 mil millones de pesos, mientras que otro organismo, el Consejo de Empresas Globales se comprometía a realizar para para 2015 una inversión directa de 11 mil 172 millones de dólares y 13 mil 503 millones de dólares adicionales en gastos de inversión.
Lamentablemente, todas estas cifras se han quedado en promesas, pues desde hace varios años la inversión en México que reporta mensualmente el INEGI se ha visto estancada y el caso más reciente es el de la inversión extranjera directa que en 2016 tuvo una caída de 5.8 por ciento con respecto a 2015.
Lamentablemente, en México no existe una metodología ni los suficientes dientes en materia de transparencia para poder llevar un seguimiento de estos niveles de inversión. Lo único que sí podría decirse es que si realmente los empresarios hicieran esas inversiones en el país, México no estaría en crisis, ni siquiera en un desafío económico como el que dice Peña Nieto que vivimos. Pero ojo, no es crisis sino desafío económico.
En síntesis, el anuncio del Consejo Coordinador Empresarial, no pasa de ser una simple promesa que es imposible de verificar, pero que sí logra mediáticamente hacer ver que el presidente Peña Nieto cuenta con el apoyo irrestricto del sector empresarial.
El otro punto que vale la pena analizar del anuncio de ayer es qué demonios es el consejo coordinador empresarial. Tuve la fortuna hace 41 años, no 40 como dice Juan Pablo Castañón, en la fundación de este consejo.
Su objetivo no escrito era precisamente coordinar a todo el sector privado, a la sazón afiliado obligatoriamente a alguna cámara empresarial, para enfrentar lo que llamaron las ideas socializantes de Luis Echeverría.
Con dinero de empresarios como Juan Sánchez Navarro, Claudio X. González, Emilio Azcárraga, Rómulo O Farrill,  Agustín Legorreta, Gabriel Alarcón, Manuel Espinoza Iglesias y otros que en ese momento integraban el consejo mexicano de hombres de negocios, se creó este organismo para cabildear ante el gobierno lo que más tarde fueron las reformas estructurales.
No pasaron ni 10 años de su fundación cuando en los años ochentas comenzaron a presentarse grupos disidentes en el consejo, sobre todo entre dirigentes empresariales ligados al PRI y al PAN.
El caso es que hoy el Consejo Coordinador empresarial no representa más que al 15 por ciento de las empresas establecidas en el país. Según el INEGI hay más de cinco millones de establecimientos, pero de estos solo 700 mil están afiliados a alguna cámara empresarial y no siempre a cámaras afines al CCE.
El caso es que este organismo, con escasa representatividad, se atreve a anunciar inversiones billonarias, de las cuales nadie, ni siquiera ellos mismos pueden llevar la contabilidad. Dice el filósofo del metro: Dios los cría y Peña los junta.


*Comentario para Radio Educación/ 17 de febrero de 2017


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