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Friday, May 11, 2018

El filósofo del metro dice:

Cuando el bolsillo vota,
los partidos no importan


Las elecciones serán un
plebiscito sobre el modelo

Roberto Fuentes Vivar*


Más allá de las simpatías y militancias partidistas y de las filias y fobias de cada quien, las próximas elecciones serán una especie de referéndum o plebiscito en el cual los poco más o menos de 50 millones de mexicanos que acudiremos a las urnas votaremos por el cambio o la permanencia del actual sistema económico.
La polarización que se muestra en la sociedad entre un candidato y los demás, así lo indica. Por un lado uno de los candidatos, el que se encuentra en el tercer lugar en las encuestas, José Antonio Meade, del PRI, es el único que defiende a rajatabla el modelo económico actual.
Otro más, el que se ubica en segundo sitio, Ricardo Anaya, intenta promover una imagen de cambio, pero finalmente está a favor de muchos de los puntos del modelo económico, como las reformas estructurales.
El que se sitúa como puntero, Andrés Manuel López Obrador, promueve casi todos los días la necesidad de modificar el sistema económico actual, para dar paso a un esquema que reivindique el papel de la sociedad en la política.
Si se toma en cuenta en cuenta que muchos de los votantes están hartos de la situación que se vive en el país con gasolinazos, aumentos de precios, enriquecimiento inexplicable de los grandes grupos empresariales y falta de inclusión de las mayorías en la economía, puede verse precisamente que nos encaminaos a esa especie de referéndum o plebiscito en el cual se votara un sí o no al modelo económico.
De hecho todos los días vemos información en uno u otro sentido. Vemos, por ejemplo que hoy mismo el Fondo Monetario Internacional aprueba el modelo y por eso mantiene los pronósticos de crecimiento. Vemos también cómo los negociadores del Tratado de Libre Comercio hacen hasta lo imposible por lograr un acuerdo con Estados Unidos y Canadá antes de las elecciones para apuntalar al sistema.
Pero por otro lado vemos cómo se presentan diversos estudios que dan fe de que en muchos aspectos el modelo económico está agotado. Un ejemplo es la investigación que presentó esta semana el Centro de Estudios Manuel Espinosa Iglesias, en la que se indica el 70 por ciento de quienes nacieron pobres morirán pobres.
Este estudio señala que prácticamente desde que comenzó a negociarse el primer tratado de Libre Comercio de América del Norte, es decir desde principios de la década de los noventas a la fecha, los ingresos de los hogares más pobres se han reducido 20 por ciento, mientras que los de la clase media lo han hecho en 18 por ciento.
 Este reporte, al igual que el presentado días antes por el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) señalan que los jóvenes prácticamente no tienen esperanzas. Incluso señala que sólo 2.6 millones de mexicanos perciben más de cinco salarios mínimos, mientras que 11 millones de personas no reciben ingresos o ganan un salario mínimo.
Vale la pena señalar que estos dos centros, el Espinosa Iglesias y el de Desarrollo Industrial están ligados a la iniciativa privada. El primero lleva el nombre de quien fuera uno de los hombres más ricos del país y el segundo es presidido por un empresario regiomontano, lo que indica que no son instituciones separadas del sector empresarial.
Si algunos centros ligados a la iniciativa privada dan cuenta de que el modelo económico ha fracasado al tener estadísticas como las anteriores, quiere decir que sí hay una fuerte corriente que pugna por modificar el modelo económico.
Por eso, las de julio más que elecciones serán un referéndum. Dice el filósofo del metro: cuando el bolsillo vota los partidos no importan.


*Comentario para Radio Educación/11 de mayo de 2018

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