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Friday, December 28, 2018

El filósofo del metro dice:

Del oro negro sólo queda
lo negro de la corrupción,
el oro está perdido.

Ojalá que el nuevo gobierno
rescate Petróleos Mexicanos

Roberto Fuentes Vivar*

El presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer ayer que el Ejército y la Marina resguardarán las instalaciones de petróleos Mexicanos ante el creciente robo de combustibles, es decir ante el llamado coloquialmente huachicoleo.
De hecho informó que ya 58 instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos (Pemex) se encuentran vigiladas por las fuerzas armadas y que se iniciaron procesos administrativos y penales contra una red interna de funcionarios, y que en los siete días de operación se redujo en 17 por ciento la ordeña de ductos.
También dijo que se informó al líder del sindicato petrolero, Carlos Antonio Romero Deschamps, del inicio de operaciones del ejército y la marina en las instalaciones de Pemex, lo que se entendió como una posible investigación sobre miembros de este sindicato en el robo de combustibles.
En síntesis, López Obrador dijo que existe una red de complicidades en el huachicoleo, en donde presuntamente están involucrados altos directivos y trabajadores. La sangría por el robo es de 200 millones de pesos al día y ha crecido en forma alarmante, al grado de este año son más de 66 mil millones de pesos los que se fugaron por vía de los ductos. De hecho el presidente mencionó que hay “huachicoleros de arriba y huachicoleros de abajo”. Incluso en la conferencia de prensa conjunta con el director de Pemex y el encargado de la Procuraduría General de la república, se dio a conocer que ya hay tres altos funcionarios detenidos.
En fín el huachicoleo es una de las mayores sangrías a Petróleos Mexicanos, pero no la única. Y aquí hago un paréntesis, porque el huachicoleo no es una actividad ilícita privativa de nuestro país. Se trata de una práctica importada de África, en donde se realiza desde la década de los sesentas del siglo pasado.
En Nigeria comenzó poco antes de que esa nación africana se independizara de Gran Bretaña en 1960 y se le llama “oil bunkering”. Quizá el mejor documental que se ha filmado sobre la avaricia petrolera, fue producido por Brad Pitt, estrenado en 2013 y titulado “Big Men/ Todo el mundo quiere ser grande”.
Ahí se entrevistan a varios personajes dedicados al huachicoleo en el Delta del Río Níger, quienes cubiertos con pasamontañas y fuertemente armados afirman: “nos dedicamos al bunkering, porque el petróleo no nos ha dejado nada”.
Hay escenas en las que pueden verse a las bandas descargando grandes cantidades de huachicol a barcos para que se transforme en refinerías (legales e ilegales), pero también es posible observar cómo mujeres y niños salen al mercado con sus botes de petróleo para venderlo a consumidores particulares para sus autos. Una de las frases de los huachicoleros nigerianos es que como los “peces grandes” se quedan con el dinero, todo el mundo quiere ser un “pez grande”.
Nigeria pierde alrededor de siete mil millones de dólares al año por los robos en las plantas de extracción de petróleo y los oleoductos, según cálculos de la agencia internacional de energía. Y ahí existe una red de complicidades que abarca a empresas estatales, empresas privadas y crimen organizado.
El 2012, el gobierno nigeriano inició una campaña militar contra el huachicoleo.  En el primer año detuvo a dos mil sospechosos, expropio 30 mil bidones de productos y capturó cientos de barcos y botes de aprovisionamiento. Pero la práctica no se ha detenido, porque quienes se dedican a esta práctica ganan entre 50 y 60 dólares al día, mientras el grueso de la población gana 7 dólares al día.
Hasta aquí el caso de Nigeria y Ghana, los dos principales países africanos en donde se registra el huachicoleo. Una de las diferencias con México es que allá se inició esta actividad cuando la intención era consolidar y fortalecer a las empresas privadas y públicas petroleras, mientras que aquí se inició cuando la política del gobierno parecía ser debilitar a Pemex a toda costa.
Por eso digo que la principal sangría no es el huachicoleo, sino la salida de divisas para importar petróleo crudo. En este sentido, hoy el INEGI presentó su reporte sobre la balanza comercial al cierre de noviembre y van 50 mil millones de dólares de productos petroleros que compramos en el exterior en este año.
Con huachicoleo, importaciones petroleras y reforma energética se intentó matar a Petróleos Mexicanos. Ojalá el nuevo gobierno la rescate. Dice el filósofo del metro: Del oro negro solo queda lo negro de la corrupción; el oro está perdido.

*Comentario para Radio Educación/ 28 de diciembre de 2018 

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