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Friday, January 17, 2020

El filósofo del metro dice:

Tratado habemus
justicia laboral
no sabemus

Las artimañas empresariales
en contra de los trabajadores

Roberto Fuentes Vivar*


Finalmente el Senado estadounidense ratificó ayer el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con lo que se dio un paso firme para su posible operación, aunque todavía faltan algunos detalles para que se haga realidad, como la firma de Donald Trump y la ratificación en Canadá. Incluso después de todas las ratificaciones y firmas, se calculan tres meses para que se ponga realmente en operación.
Tras la aprobación estadounidense en el senado, prácticamente todos los actores de la economía y la política de México se congratularon del hecho. Incluso hasta algunos analistas consideran que la firma del T-MEC y el principio de acuerdo que se firmó esta semana entre China y Estados Unidos, podrían ocasionar un aumento de entre medio punto y un punto del Producto Interno Bruto mexicano.
Y aquí vale la pena retomar dos puntos de la historia. La primera es que este tratado el T-Mec es la tercera generación del acuerdo inicial, el TLC que se firmó entre Carlos Salinas de Gortari, George Bush y Brian Mulroney. La segunda fase fue el ASPAN que negociaron y firmaron Vicente Fox, George Bush hijo y Paul Martin por Canadá. Esta alianza firmó en lo oscurito y no pasó por el senado de la República.
Algo interesante es que los firmantes de las tres versiones el acuerdo, por parte de Estados Unidos han sido presidentes del Partido Republicano, mientras que por México los presidentes han sido del PRI, del PAN y ahora de Morena.
El otro punto a destacar que tiene que ver con la historia, es que desde que comenzó a negociarse esta tercera versión del TLCAN, el punto en el que se centraron las diferencias fue el laboral, pues desde Canadá y desde Estados Unidos se presentaron presiones para que hubiera mejores condiciones laborales y salariales en nuestro país.
Incluso, dentro el acuerdo se convino que Estados Unidos incluya en su cuerpo diplomático en México una especie de agregados laborales que estarán encargados de que vigilar que se cumplan las leyes en esa materia en nuestro país. Hasta el momento no se sabe cómo van a operar ni si violan o no la soberanía nacional.
Precisamente porque el laboral fue el tema de mayor discusión en las negociaciones, vale la pena retomar algunos puntos de la conferencia mañanera de anteayer del presidente Andrés Manuel López Obrador, pues se presentó una situación que podría ser desastrosa y hasta motivo precisamente de la vigilancia laboral estadounidense.
Quizá el ejemplo más destacable es que 14 mil empresas despidieron a 60 mil trabajadores en el último mes del año pasado. En total el despido de trabajadores en el último mes del año pasado fue de 380 mil trabajadores. Hasta el presidente lo consideró como “¡Algo increíble!”.
¿Qué significan esos despidos? Concretamente que existen prácticas muy arraigadas en muchas empresas para no reconocer los derechos de los trabajadores, no pagar prestaciones, no pagar impuestos. De hecho “Por eso, ya se reformó la ley y es delito grave lo de la falsa facturación y lo de la defraudación fiscal, y muchos no lo saben: y sí es delito grave, el implicado no tiene derecho a fianza”.
Fuera de los casos de subcontratación que son muy específicos, existen prácticas empresariales que pueden considerarse aberrantes. Nada más para abundar en estas 14 mil 553 empresas, Todas ellas despidieron a toda su nómina en diciembre. Se trata de compañías que tienen entre 100 y 500 empleados.
Otro ejemplo que vale la pena mencionar, dentro de las aberraciones laborales y fiscales que existen en nuestro país. Una sola persona es representante legal de 488 empresas, 461 constituidas entre el 2012 y 2015, además de tener participación accionaria en 10 empresas adicionales; sin embargo, esta persona no presenta declaraciones fiscales.
En la conferencia mañanera del miércoles el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera Santiago Nieto presentó una especie de catálogo de malas prácticas empresariales para evadir al fisco, no pagar al IMSS y no responsabilizarse de las obligaciones laborales de sus trabajadores.
Esto lo hacen declarando pérdidas fiscales, aunque en realidad tengan ganancias millonarias, utilizando prestanombres, triangulando recursos entre empresas, presentando facturas falsas, presentando contabilidad engañosa, moviendo a sus trabajadores entre una razón social y otra y utilizando diversas artimañas para no cumplir con los trabajadores, ni con el seguro social ni con el fisco.
Incluso hay casos de personajes que se han infiltrado en la IV Transformación y que han incurrido en este tipo de cuestiones, como el senador Pedro Haces, suplente de Germán Martínez Cázares quien fue el primer director del IMSS en este sexenio. Este personaje es líder de un sindicato nacional, dirigente en una central obrera y además empresario. Para colmo su empresa, según un audio, está involucrada en un desvío de fondos por 30 millones de pesos del Seguro Popular.
En términos generales qué bueno que se firmó el Tratado México Estados Unidos Canadá y ojalá sirva para mejorar las condiciones laborales de los mexicanos. Como dice el filósofo del metro: tratado habemus, justicia laboral no sabemus.

*Comentario para Radio Educación/17 de enero de 2019

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