Un sitio independiente y alternativo para el análisis de la realidad.

Friday, February 19, 2021

El filósofo del metro dice:

Cuando algo está podrido

se dice que huele a gas


El caso de la dependencia 

de gas para la electricidad


Roberto Fuentes Vivar*


Lo que ha sucedido esta semana con las limitaciones de energía eléctrica por la falta de suministro de gas de Texas, es quizá la prueba mayor del fracaso de la política energética de los gobiernos neoliberales.

Este apagón de gas se presenta precisamente en el momento en que en la Cámara de Diputados se discute y seguramente hoy se aprobará en comisiones, la nueva ley de energía eléctrica que busca dar marcha atrás a medidas de años anteriores que privilegiaron al capital privado en detrimento de la Comisión federal de Electricidad

Vale la pena hacer un poco de historia. En 1977, dentro de la abundancia petrolera de José López Portillo, se planeó hacer el gasoducto Cactuz-Reynosa para surtir de gas a Texas desde la zona petrolera de Tabasco-Campeche. El proyecto fracasó por muchos motivos.

Pocos años más tarde comenzó la política neoliberal tendiente a desmantelar poco a poco las empresas paraestatales y ya en las negociaciones del Tratado del Libre Comercio de América del Norte, aunque el tema energético no estuvo abiertamente en las mesa, la política de gas natural, al igual que la del maíz, fue “para que producirlo, si lo podemos importar más barato”.

Ya en el sexenio pasado se concretó la reforma energética neoliberal y el resultado es que hoy México depende del gas natural de Texas para producir energía eléctrica para todos los mexicanos. Es decir que en menos de 40 años pasamos de ser un país con potencial exportador de gas, a ser netamente importador y, por lo tanto dependiente.

¿Y que sucede ahora cuando se intenta recuperar la soberanía energética? Pues nada menos que además de la pérdida de soberanía, manifestada en el episodio del gas texano, la empresa paraestatal gasta casi medio billón de pesos en financiar a productores privados, principalmente extranjeros.

Por eso, la reforma eléctrica que se discute en la Cámara de Diputados intenta fortalecer a la CFE con miras a lograr, quizá no de manera inmediata, la soberanía eléctrica.

Lamentablemente la iniciativa se ha enfrentado a una guerra sucia por parte de los intereses afectados. Nada más esta semana se dio a conocer una carta supuestamente firmada por 10 cámaras empresariales extranjeras, en la que le piden al presidente Andrés Manuel López Obrador que dé marcha atrás a su iniciativa.

Pero, como muchas noticas falsas o fake news que envenenan todos los días las redes sociales y hasta algunos medios de comunicación, la carta fue desmentida por las supuestas cámaras firmantes que a una a una se fueron deslindando de la misiva.

Es cierto que sí hay molestia en muchas empresas extranjeras por lo que les puede pasar con la ley de la Industria Eléctrica la cual seguramente será aprobada totalmente en breve. Pero también es cierto que muchos empresarios extranjeros siguen confiando en México y están dispuestos a invertir, como lo demuestran las cifras de la inversión extranjera durante 2020 que ayer dio a conocer la Secretaría de Energía y cuya caída es menor al promedio mundial.

En fin estamos viviendo el recuento de los daños y las consecuencias de una política que desmanteló al sector energético para convertirnos en importadores netos, sin soberanía alguna. Por eso, dice el filósofo del metro. Cuando algo está podrido se dice que huele a gas.

*Comentario para Radio Educación/ 19 de febrero de 2021

 

 

.


0 Comments:

Post a Comment

<< Home

 
EL SENDERO DEL PEJE senderodelpeje.comNoticias sobre Andrés Manuel López Obrador y la política mexicana hacia el 2006