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Friday, September 27, 2013

El filósofo del metro dice:

Éramos muchos y
a Dios se le ocurrió
orinar sobre mojado

El campo mexicano afectado 
por inundaciones e impuestos

Roberto Fuentes Vivar*

Como siempre que azota a nuestro país algún fenómeno meteorológico, los más afectado son los olvidados, los millones de pobres  que construyeron su casa en la ladera de un monte o en un suburbio y los que viven del campo. Esos 25 millones de mexicanos que viven del agro e intentan darnos de comer la resto de la población.
Mucho se habló, cuando iniciaron las inundaciones, de los turistas perjudicados. Salieron fotos de las largas filas en los aeropuertos tratando de salir, por ejemplo de Acapulco, o de las largas colas en las carreteras cuando se abrieron a la circulación.
Pero los más afectados fueron los hombres del campo. Durante los dos años anteriores, las sequías prácticamente aniquilaron las cosechas. Ahora, el exceso de lluvia gravitó otra vez sobre su economía familiar.
Según los primeros recuentos, grandes cultivos de jitomate y chile fueron afectados por las inundaciones, lo que podría provocar que nuevamente la agflación –la inflación de productos agropecuarios- se dispare en el futuro inmediato.
Según los expertos en cuestiones agropecuarias, luego de las inundaciones la tierra tendrá una mayor productividad en las futuras cosechas, que podría durar hasta tres o cuatro años.  Sin embargo, los minifundistas, ejidatarios y comuneros que perdieron sus cosechas actuales son los más afectados, pues ningún seguro cubrirá sus perdidas.
El director de la Financiera Rural explicaba ayer a la Jornada que “Los cultivos que más se dañaron fueron las hortalizas, que sufrieron los daños más graves. Se perdieron. Me refiero a chile, jitomate y pepinos. Las plantas debían tener una altura de 50 centímetros, entonces no pudieron soportar las corrientes de agua”.
Sin embargo señaló que por el lado positivo, los productores se preparaban para el ciclo otoño-invierno en el que se obtienen las principales cosechas de algunos productos, como el de maíz, además de que las presas se llenaron y surtirán más agua para los próximos ciclos.
A todo el drama campesino y agropecuario, dos años de sequía y el siguiente de inundaciones, se suma la idea del gobierno federal de eliminar el apoyo fiscal para los productores, lo que ocasionaría que el sector entrara definitivamente a una especie de  enfermedad terminal.
De acuerdo con Benjamín Grayeb, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, hay muchas razones para que el impuesto al agro sea rechazado. Una es que sólo el dos por ciento de los 700 mil millones de pesos que representan los apoyos fiscales, es para productores agropecuarios. Y ese apoyo permite sobrevivir a una cuarta parte de la población.
Además explicó que el impuesto hará que México pierda competitividad, pues todos sus socios comerciales y sus competidores tienen subsidios y apoyos superiores a los que reciben los productores mexicanos.

En fin, el campo no sólo está amenazado por los fenómenos naturales, sino por la reforma hacendaria. Por eso, ante los daños ya registrados es muy probable que la secretaría de Hacienda se compadezca de los productores y elimine el impuesto previsto para el agro. Como dice el filósofo del metro: éramos muchos y a dios se le ocurrió orinar sobre mojado.
*Comentario para Radio Educación/27 de septiembre de 2013

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