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Friday, April 17, 2015

El filósofo del metri dice:E

En Washington, el burro
sabe hablar de orejas

Con qué ética el FMI y el
Banco Mundial premian a
México con estrellitas

Roberto Fuentes Vivar*


En estos momentos se desarrolla en Washington, la reunión conjunta de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en donde México ha comenzado a recibir las estrellitas anuales de buena conducta, a pesar de que todos los estudios de ambos organismos señalan que la economía de nuestro país deja mucho que desear.

En información previa a la reunión, el Fondo Monetario Internacional redujo las expectativas de crecimiento de México, mientras que el Banco Mundial señaló que las reformas de Enrique Peña Nieto aún no tienen beneficios para la población.

Los datos económicos en nuestro país siguieron a la baja y como muestra se encuentran los índices de confianza empresarial que cada día descienden más. Por ejemplo esta semana se presentó el Indice de Confianza de los Constructores, que se encuentra en un nivel inferior a 50 puntos base, el peor comportamiento en tres años.

Sin embargo, el FMI y el Banco Mundial siguen apostando a México que ha cumplido a pie juntillas todas sus recetas y, desde luego Enrique Peña Nieto, está feliz porque supuestamente cada día llega más inversión extranjera.

Hoy estuvo con los directivos de la Ford y hace unos días con los de la Toyota y en ambos casos hubo festejo, por el aumento de inversiones. Sin embargo, como México sigue las recetas del FMI y el Banco Mundial, no todo es color de rosa.

Mientras en Los Pinos se festeja la inversión automotriz, en Guanajuato –lugar en donde operan plantas Ford y Toyota- extrabajadores de la armadora Mazda siguen denunciando una nueva forma de esclavitud en México, la de los trabajadores de esa industria.

Según narraron desde que iniciaron hace dos días una campaña de denuncia, en Mazda, los trabajadores se convulsionan por las largas jornadas de trabajo, pero los capataces –como si fuera la Inglaterra del siglo 18- piden que los enfermos sean retirados por sus compañeros, pero sin afectar la línea de producción.

Tan sólo de Mazda han sido despedidos 20 trabajadores por denunciar atropellos laborales como acoso sexual, jornadas de trabajo fuera de las leyes mexicanas, condiciones que llevan a los obreros a sufrir problemas de tendones y de columna.

Pero en Los Pinos solo existe la realidad de la inversión como las dos anunciadas en esta semana en Toyota y Ford. Claro, por esta ceguera, en Washington recibirá nuevamente estrellitas de buena conducta por parte del FMI y el Banco Mundial.

Pero ¿quiénes son los que otorgan esas estrellitas a México? Son, por ejemplo, el exdirector gerente del FMI, Rodrigo Rato a quien hoy en España un juez ordenó que se bloquearan sus cuentas porque se le investiga de un delito similar al lavado de dinero, al enviar fuertes cantidades a paraísos fiscales.

Son personajes como Christine Lagarde, la actual directora gerente del mismo FMI, a quien desde el año pasado investiga la justicia francesa por "negligencia" cuando era ministra de Economía en la adjudicación de 403 millones de euros que el gobierno de Sarkozy suscribió como reparación por las supuestas pérdidas que sufrió el empresario Bernard Tapie, amigo del entonces presidente de la República, en la venta de Adidas por parte del Crédit Lyonnais.

Son también personas como Dominique Strauss-Kahn, también expresidente del FMI; quien fue acusado de abuso sexual a una camarera del hotel donde se hospedaba en Nueva York, además de que en Francas fue detenido por acusaciones de proxenetismo agravado e implicación.

Son personajes como Paul Wolfowitz, exdirector del Banco Mundial, quien enfrentó un escándalo durante su mandato porque otorgó a su novia altos salarios (casi 200 mil dólares libres de impuestos) pagados por el propio Banco Mundial, a costa de las cuotas de socios como México.

Ese tipo de personajes son los que dictan las normas de ética financiera que nuestro país sigue sin enmendarles ni una coma. Por eso, Enrique Peña Nieto aplaude la inversión automotriz, pero olvida los derechos de los trabajadores. Como dice el filósofo del metro: En Washington, el burro sabe hablar de orejas.
 
*Comentario para Radio Educación/17 de abril

 

 

 


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