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Friday, November 03, 2017

El filósofo del metro dice:

En México no hay mayor
poder que el dinero sucio

Las licitaciones públicas, una
fuente de corrupción política

Roberto Fuentes Vivar*

La nueva denuncia de la Auditoría Superior de la Federación sobre pagos irregulares a la empresa Odebrecht, viene a confirmar que los concursos y licitaciones del sector público, lejos de transparentarse se han opacado cada vez más y en general permiten sacar varias conclusiones.
1.- Que los contratos se pactan muchas veces desde antes de que salgan las licitaciones públicas, con sus respectivos acuerdos o sobornos a las autoridades que los otorgan.
2.-Que es común que los ganadores, repito favorecidos desde antes, aumenten los precios una vez que comienzan a realizar las obras y el gobierno termina pagando sobreprecios con el dinero de todos los mexicanos.
3.-Que también es común que parte del dinero sucio negociado fuera de los contratos sirva para financiar campañas políticas o acciones electorales.
El caso de Odebrecht es ejemplar en este sentido, pues uno de los grandes escándalos de sus contrataciones con Pemex, es precisamente la posibilidad de que la empresa brasileña haya apoyado campañas electorales a favor del Partido Revolucionario Institucional.
Pero no sólo está el caso de Odebrecht, sino el de OHL. Precisamente esta semana recibí copia de una carta enviada por el abogado Paulo Díaz Gargari a Enrique Peña Nieto y al encargado del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, en la cual señala que OHL está inhabilitada para participar en concursos, mientras no se aclaren los casos de los sobornos en que ha incurrido durante su operación en nuestro país. Sin embargo, ya aparece como uno de los competidores.Hay que recordar que OHL fue acusada públicamente de financiar con varios miles de millones de pesos la campaña de Alfredo del Mazo en el estado de México.
Nada más para mencionar algunos casos recientes, no tan escandalosos como los de Odebrecht y OHL. La semana pasada se dio a conocer el ganador de una licitación de Pemex para arrendar 30 mil computadoras. Desde antes de que diera a conocer al ganador, los competidores dieron a conocer que los dados estaban marcados. Así sucedió.
Otro caso de este momento. El Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenegas) está licitando su servicio de tecnología de información y satelital. Pues ya en este momento existe molestia por parte de empresas como Hewlett Packard, Fortinet, Palo Alto Networks, porque al parecer los dados están marcados en favor de una empresa que ganará más de mil 250 millones de pesos, porque presuntamente, como dicen los competidores, sobornó a funcionarios menores del cenegas.
Desde luego, este sistema de corrupción en las licitaciones nos viene de Estados Unidos. En este sentido, en Guatemala se discute en estos momentos cómo el vicepresidente en funciones de Estados Unidos, John Biden, junto con el embajador Tot Robinson presionaron al presidente guatemalteco para que la empresa Baxter ganara un concurso de diálisis peritoneal a la mexicana PiSA, con el apoyo de la Comisión Internacional Contra la Corrupción en Guatemala. El asunto es tan grave que más de 17 personas inocentes como trabajadores, médicos y académicos se encuentran en la cárcel injustamente. Todo porque porque Biden tiene intereses financieros en Baxter.
Pero curiosamente esta misma empresa mexicana PiSA se inconformó por un concurso que ganó Baxter en Puebla. Ya se demostraron varios actos de corrupción en ese contrato, pero no han salido a la luz pública porque el responsable es protegido de Manlio Fabio Beltrones y puede ser el candidato del PRI al gobierno de Puebla el año entrante.
Con estos casos como ejemplo, puede afirmarse que la transparencia está muy lejos de las licitaciones mexicanas. Dice el filósofo del metro: En México no hay mayor poder que el del dinero sucio.


*Comentario para Radio Educación/ 3 de noviembre de 2017

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