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Friday, July 17, 2009

El filósofo del metro dice:

Hay que respirar,
mientras no cueste


México: más pobre
y más inequitativo


Roberto Fuentes Vivar*


Toda semana ha sido dominada mediáticamente por los enfrentamientos entre las autoridades y lo que se ha dado en llamar la delincuencia organizada. Sin embargo, hay una noticia, verdaderamente grave y que de alguna manera responde al porqué crece la delincuencia.

Se trata de la encuesta nacional ingreso-gasto que realiza cada dos años el INEGI y que es uno de los instrumentos más fieles del estado que guarda la economía de las familias mexicanas. Este documento presentado ayer, es por decirlo así, el mayor catálogo de desquilibrios sociales que pueda existir.

Para empezar, a nivel general hay dos datos que vale la pena mencionar. El primero que la concentración del ingreso siguió aumentado, pues el 10% de la población más rica concentra ahora más ingreso que dos años antes, casi 40% del total de ingresos nacionales. Otro dato es que el 10 por ciento de la población más pobre es ahora 8% más miserable que en la pasada encuesta levantada en 2006.

En lo que se refiere al gasto que hacen las familias, en términos generales se estimaba en 25 mil pesos trimestrales en promedio y bajó a 21 mil, es decir casi el 20 por ciento menos en sólo dos años, lo que significa una caída generalizada en todos los deciles o niveles de población..

Ya entrando en especificidades, la encuesta señala que el gasto de los mexicanos en comida subió de 29 al 34 por ciento del total, es decir que la mayoría de los mexicanos gastamos más en comida que en cualquier otra actividad, lo que nos sitúa en niveles similares a los países africanos y nos aleja de las naciones desarrolladas en donde la mayoría del gasto es para esparcimiento o salud.

De los 21 mil pesos que gastamos cada familia mexicana en un trimestre 7 mil 500 pesos fueron para alimentación, cuatro mil para transporte, otros 4 para vivienda y cuidado de la casa, tres mil para educación y transporte y sólo 600 pesos para salud. También gastamos alrededor de 4 mil pesos en las instituciones financieras para pagar tarjetas o créditos.

Fuera de que aumentó el gasto en comida, en todos los demás rubros disminuyó, lo que significa que el nivel de vida para los mexicanos sufrió una caída drástica al reducir erogaciones para rubros como educación o salud.

Y todos estos datos fueron tomados en febrero de 2008, es decir antes de que comenzara la crisis y cuando la economía mexicana todavía mostrada crecimiento. Cómo será la situación actual: seguramente tanto el ingreso como el gasto habrán caído más y el desequilibrio social será aún mayor, pues seguramente la concentración del ingreso será más avasalladora.

Para no usar solo datos del INEGI, quisiera mencionar algunsos datos de una encuesta que levantó el Grupo de la Riva, uno de los más prestigiosos en materia de medición del sentir social. Según su estudio dos terceras partes de la población están ahora igual o peor que hace un año. Incluso dos de cada tres personas tenen dificultades para hacer frente a sus compromisos. Es decir que al igual que la encuesta del INEGI señala que la gente apenas tienen para comer.

Con este tipo de radiografías ¿Será posible evitar que continúe creciendo la delincuencia organizada, sobre todo si la población más pobre ve amenazada su supervivencia y la de sus familias? Como dice el filósofo del metro: solo nos queda respirar mientras el aire no cueste.

Comentario para Radio Educación/17 de julio de 2009

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